
Soñemos tan sólo un instante. Tú eras el vástago que le hacía falta a mi vida, Yo la última pieza incalculable de tu colección de amor. Soñemos a que éramos el uno para el otro, en la perfecta medida. Soñemos que crecemos y renacemos en cada mirada, y que vivo de tu dulce piel, mientras te pierdes en mi mirada, y vives tu esplendor en mi regazo. En ese momento cierro los ojos, te tomo la mano y callo.


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