Son las 10:00 y nuevamente se que te irás. Quisiera que algún día te quedaras junto a mi, más allá del típica taza de café que tanto te gusta como te preparo por las mañanas.
Prendo un cigarrillo mientras hablas del trabajo. Me dices no sé qué, que vas a terminar y hago como que no escucho.
Eso te molesta. Me gusta como te ves cuando te molestas. Dices que me quieres, que quieres nuestra felicidad y que debes partir a trabajar. Pero yo se que es mentira. Te conozco hace tanto que ni siquiera necesitas decirme nada, que te irás donde tu mujer, que ella está mal y la misma historia de siempre.
No sé hasta donde llegarás con tantas tonterías, si tú no tienes idea que para mi la felicidad es amanecer sobre tu cuerpo.
El sol ya está alto, me besas en la boca y me miras a los ojos. La típica promesa. Te marchas, pero sé que volverás. Haremos el amor, me abrazarás y dirás cuánto me quieres y cuando amanezca, prepararé ese café expreso que tanto te gusta.




